Los correctores esenciales para lograr un maquillaje perfecto... Los hay de distintos tipos, de acuerdo con la imperfección que se desee disimular.
A continuación, Los correctores esenciales para lograr un maquillaje perfecto:
El de ojeras busca atenuar la coloración oscura que adquieren, a veces por herencia, y otras por cansancio. Además, a medida que pasan los años, disminuye la grasa de la cuenca de los ojos y esa pigmentación intensa se hace más visible.
Este producto ilumina el surco que hunde el párpado inferior, y además corrige el color oscuro. El tono que puede hasta con las peores ojeras es el beige-rosado o el naranja para las ojeras azuladas.
También está el corrector en lápiz o en barra, que se utiliza para una cobertura más espesa en todo el rostro.
Los cremosos o líquidos son ideales para las menos expertas, porque la fluidez que ofrecen permiten controlar la intensidad de la aplicación.
Hay que tener en cuenta que con el correr de los años, la grasa en esa zona también puede acumularse dando lugar a las famosas "bolsas". En este caso, no hay que aplicar corrector claro sobre ellas.
Nota: Al comprar un cosmético, hay que asegurarse de que va a producir el efecto buscado: reflejos de luz, apariencia metalizada o transparencia total. Cada textura, una cobertura diferente.
• Opacos o mate. Sin efecto brillante, son ideales para correcciones en la piel, especialmente en las más grasas. Se usa en labiales, polvos, sombras, bases y rubores.
• Translúcidos. Se trata de un producto suave y transparente, para todos los tipos de piel. Es una denominación que se usa para polvos volátiles o compactos.
• Luminosos. Para estilos refinados, iluminan algunas regiones de la cara (centro de la frente, nariz y mandíbula) y los ojos. Respecto al maquillaje correctivo, ayudan a disimular zonas hundidas u oscuras.
• Cremosos. Dan una apariencia "grasosa", húmeda, sin que esto signifique que en su formulación el producto incluya aceites.
• Metalizados. Para looks futuristas, porque imitan el efecto metal, con un brillo de alto reflejo. En esmaltes, el resultado es óptimo. Pero en productos para la cara, hay que administrarlos con prudencia, porque delatan las imperfecciones.