Cuando los pies presentan alguna afección, como callos o durezas, se hace imprescindible tratar el problema en forma casera o recurriendo al pedólogo. Pero cuando simplemente se trata de un exceso de transpiración o de un intenso cansancio, puede seguir estos consejos y aliviarlos al instante:
• El agua destilada resulta un excelente aliado para el bienestar de los pies, sobre todo cuando está fuera de casa y no tiene los elementos necesarios a mano. Bastará con rociar un poco sobre los pies para obtener una acción inmediata de frescura y vitalidad.
• Las compresas son súper efectivas y muy fáciles de hacer: sólo necesitará humedecer un paño facial con agua y un poco de alcohol o con esencia de limón, salvia y lavanda. Diluya 5 cm3 de alcohol a 95°. Puede preparar una dosis considerable y usarla cuando la necesite.
• La salvia es un óptimo regulador de la transpiración y, por eso, su uso se recomienda en forma de baños.
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