A la piel hay que nutrirla a diario, gracias que hoy existen en el mercado una enorme variedad de cremas nutritivas para diversas edades y diversos tipos de piel, podemos lograrlo. En general hasta los 20 años basta con cuidar con que la piel no se reseque y no se deshidrate. Si por el exceso de sol, viento o frió esto ocurre basta para detener el deterioro los hidratantes y humectantes.
Pasados los 30 años (estimado según el tipo de piel y el estado de la misma). Es tiempo de emplear cremas ricas que contengan sustancias biológicamente especiales como sueros minerales o los que contengan polen o jalea real. Después de los 40 años (estimativo) cuando la producción de hormonas disminuye progresivamente es cuando la mujer debe comenzar con un tratamiento supletorio por vía interna y bajo supervisión medica. Cualquier producto que se emplee debe usarse alternándolos con otros de diferentes elementos activos. La nutrición se hará sobre la piel limpia en cualquier momento del día aplicándola con los masajes adecuados y dejándola actuar no más de 40 o 60 minutos tiempo suficiente para una correcta absorción. Al cabo del tiempo retiramos con tisú, tonificamos y si es necesario humectamos. Por último colocar agua termal para desinflamar la piel: Tapar con la mano los ojos, y rociar en la frente, luego tapar de nuevo los ojos con la mano y rociar en la zona inferior de la cara.
Si queda exceso se retira con toallitas desmaquillantes.
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