Todos sabemos que la piel tiene una protección natural definida por su pH. Pero con mucha frecuencia nuestro conocimiento se queda aquí y vale la pena profundizar un poco para no cometer errores al escoger un producto limpiador. Comencemos por la sigla pH que es la abreviación de "potencial hidrógeno". Éste indica el contenido de hidrógeno y el grado de acidez de un medio. Todo lo que está comprendido entre 0 y 6 es considerado ácido. Del 7 en adelante (número que indica neutralidad), la solución es alcalina. Cuando se dice que un producto respeta el equilibrio natural de la piel significa que su pH está comprendido entre 6 (pH de la piel) y 7 (pH del agua). Un jabón estándar no neutro puede tener un pH de hasta más de 10, lo cual es demasiado alto para la epidermis. El uso prolongado de estos productos ataca y elimina la capa acida de la piel y esta deberá hacer un esfuerzo mucho mayor para reconstruirla. Se calcula que si la piel es sana reconstruye su pH en cerca de 30 minutos. Sin embargo, en este lapso de tiempo, está a merced de muchos factores negativos y como está sin protección, puede sufrir inflamaciones e infecciones.
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