Si las presiones del diario vivir te tienen estresada, nada mejor que un buen baño de inmersión.Elija la noche para tomar un baño de inmersión, porque al final del día es el momento ideal para dedicarse un mimo. Con él aliviará tensiones, estimulará la circulación y suavizará su piel, dejándola preparada para recibir la hidratación, ya que los poros se abren y los productos penetran mejor. Llene la banadera con agua caliente, pero no demasiado, ya que eso podría incrementar el ritmo cardíaco y dificultar el sueño posterior. Agregue sales de baño o aceites y asegúrese que para el momento en que salga tenga a mano una toalla y una bata de baño. Después recuéstese sumergiendo el cuerpo todo lo posible. Para ayudar a relajarse, pruebe colocarse algodones sobre los ojos. Además, practique técnicas de relajación... Esta es una de ellas: apoye una mano sobre el pecho y la otra sobre el abdomen. Respire lentamente por la nariz haciendo que el estómago se dilate, pero manteniendo inmóvil el pecho. Exhale lentamente el aire por la nariz y repítalo entre cinco y diez minutos.
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