Debemos cuidar nuestro corazón... a los estudios de rutina hay que agregarle los examenes sobre hipertensión, lípidos y diabetes. La presión arterial se determina después de haber estado sentada o acostaba durante 5 minutos. El estudio de los lípidos se realiza para saber el nivel del colesterol y el de diabetes para controlar los valores de azúcar en la sangre. Es importante que si el médico no le pide estos estudios, usted se lo sugiera. También es útil llevar una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en grasas. Tenga en cuenta que la sal hace que el cuerpo retenga líquidos y, por lo tanto, puede elevar la presión arterial. Se recomienda consumir vitamina E -es un antioxidante que bloquea la acumulación de colesterol malo en los vasos sanguíneos- diariamente para reducir el riesgo de ataques cardíacos. Además, estudios recientes demostraron que con el consumo de los ácidos grasos omega 3 presente en algas marinas y peces como la sardina, la caballa, el arenque, el atún y el salmón, reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares. Se recomienda consumirlos 2 o 3 veces por semana. También es fundamental realizar actividad física para mantener todas las arterias en funcionamiento y bajar los lípidos, la glucemia y la hipertensión. Esto se logra con sólo 30 minutos diarios de ejercicios trabajando los grandes grupos musculares. Los expertos recomiendan que, si esto no es posible, aunque sea se realicen 10 minutos. El chequeo cardiológico previo a la actividad física es indispensable. Los médicos aclaran que las tareas domésticas son buenas para el corazón, pero no pueden ser consideradas como medidas de prevención, ya que no son sostenidas.
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