Si desea combinar unos días de descanso con una terapia que le ayude a sentirse como nueva.En esta nota le contamos cuáles son los beneficios que ofrecen sus aguas y una guia completa para que pueda elegir el que quede más cerca de su hogar.
Desde la antigüedad se comprobó que los baños de inmersión en aguas termales ayudan a superar diferentes enfermedades. Lo que sucede es que estas aguas, que tienen entre 30 y 65 grados de temperatura, contienen pequeñísimas cantidades de hierro, sodio, fósforo, yodo, flúor y cromo, entre otros minerales, que se hallan cargados de energía eléctrica. Al ingresar en el organismo, estas sustancias activan el metabolismo del organismo. Por eso, los centros termales resultan beneficiosos para los siguientes trastornos.
Enfermedades reumáticas: tienen acción miorrelajante sobre contracturas articulares. Son buenas para la artritis, artrosis, fibrosis, miositis y neuralgias. Las mejores aguas son las que contienen sodio, hierro, fósforo, yodo, flúor y cromo. Enfermedades respiratorias: actúan como defatigantes y desintoxicantes. Son indicadas para asma bronquial crónica, bronquitis crónica, laringitis, rinitis crónica, sinusitis y faringitis crónica. Enfermedades de la piel: las aguas sulfuradas aumentan la permeabilidad de la piel. Son recomendadas para eczemas, psoriasis, dermatitis escamosa y acné.
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