Cuando las contracturas se hacen más evidentes es imposible de pasar por alto, porque nos duelen y nos incomodan.Sabemos que unas de las zonas más afectadas son el cuello y los hombros, donde muchas personas asientan toda la tensión. Para aliviarlas siga estos pasos:
Imagine dos cuerdas colgando del techo, cada una conectada a uno de sus hombros. Levántelos como si esas cuerdas "tiraran", pero sólo los hombros; mantenga los brazos flojos a los costados del cuerpo. Concentre su atención en los músculos que siente tensarse. Luego, deje caer los hombros como si se hubieran corlado las cuerdas. Notará una relajación agradable que se extiende a otras zonas cercanas de su cuerpo.
Ahora tense los músculos de lafren-te, arqueando las cejas al máximo. Mantenga la tensión unos segundos, y afloje, sintiendo que su frente se alisa. Deje correr la sensación de laxitud por su cara.
Ahora, tense los músculos de su mandíbula, apretando los dientes. Note su mentón rígido, mantenga unos segundos y afloje de golpe.
Empujar, por último, la cabeza hacia atrás todo lo posible, mantener unos segundos la postura y relajarse para luego hacer lo mismo pero hacia adelante, llevando la barbilla al pecho. Aflójese, y tómese un minuto más para respirar y extender la sensación por las zonas cercanas.
|