Si nos fijamos, los japoneses tienen la cualidad de lucir un pelo siempre brillante. Y aunque en parte puede ser distintivo de su raza, lo cierto es que existe una milenaria receta japonesa a base de agua de arroz que nos proporciona ese brillo tan deseado y que no es más que el resultado de una buena nutrición. Sólo hace falta un saquito de arroz y agua mineral. Se coloca el arroz en una cacerola no metálica, un cuenco de barro irá bien. Se deja hervir con agua muneral durante quince minutos y a continuación se retira el saquito de arroz. Cuando haya enfriado un poco, lo suficiente para que no queme la piel, el líquido que queda se aplica en los cabellos después de haberlos lavado con un champú. Dejamos que actúe durante cinco minutos y después aclaramos muy bien con abundante agua.
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