Por desgracia, esa extraordinaria fuente de energía que nos brinda el sol, también presenta inconvenientes que pueden y deben prevenirse. A continuación te contamos cuales son...
El crecimiento del agujero de ozono no es suficiente para explicar los cada vez mayores problemas asociados a la exposición solar.
Aunque los dermatólogos admiten que ahora llega más radiación a la tierra por la disminución del filtro natural de los rayos ultravioletas, los efectos nocivos del sol no son nuevos.
Estos son algunos de los más importantes.
Eritema: Es la típica quemadura por exceso de sol. Aparece alrededor de seis horas después de una intensa sesión, y desaparece en tres días. Se manifiesta con enrojecimiento, dolor y ardor en la zona afectada.
Erupciones y eczemas: Son granos parecidos al acné, que producen picor. Suelen aparecer en el escote, los hombros y antebrazos. Los dermatólogos especulan que se produzcan como consecuencia de una reacción alérgica.
Envejecimiento prematuro: Seguro que has oído hablar de los radicales libres. Pues bien, el sol es la mayor fuente de producción de estas moléculas de oxígeno que causan efectos desastrosos en tu piel.
La acción del sol favorece el desgaste de la queratina. Este efecto genera un engrasamiento del estrato córneo y aja la piel haciéndola más quebradiza y rígida, lo que puede provocar un envejecimiento cutáneo prematuro.
Manchas: Las pecas y manchas marrones tienen muchas causas, como embarazos, hiperpigmentaciones, etc., pero también el sol puede provocarlas, sobre todo si ha habido un eritema previo en la zona.
Incluso las manchas existentes pueden aumentar de tamaño y llegar a degenerar en melanomas.