Como ya se sabe, el maquillaje consigue borrar las imperfecciones de la piel y dejar el rostro totalmente nuevo. Los más nuevos poseen una gran resistencia a la humedad y al agrietamiento y, además, se mantienen inalterables durante las 24 horas del día. Al elegirlos, es necesario observar bien que no manchen la ropa ni tiñan la piel (se los puede probar y esperar que actúe 10 minutos). Los correctores de ojeras también sirven para disimular manchas, agrandar o achicar determinadas zonas del rostro y corregir algunos rasgos. Los de color be/ge o crema, son ideales para afinar o agrandar la cara cuando no se va a aplicar base; los de color verde, sirven para ocultar surcos o líneas de expresión, especialmente en personas de más de 40 años y los de color rosa, tapan las imperfecciones y las ojeras cuando son muy pronunciadas. Lo ideal es colocarlos siempre con pincel, para impedir que se corra hacia otros lugares de la cara que conviene evitar y también para no ensuciar el rostro. Lo ideal es colocar el corrector o el maquillaje cubritivo, luego el polvo facial —que puede ser compacto o volátil— y recién entonces pintar el resto de la cara. Una vez terminado todo el trabajo, se pueden acentuar algunas zonas que no hayan quedado parejas o que se les quiera otorgar un efecto especial. Un truquito para disimular ojeras, antes de maquillarse, consiste en aplicar compresas de té tibio de manzanilla sobre los ojos,durante quince minutos, y luego, enjuagar con agua fría.
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