En épocas de frío o calor intensos, es muy común que la piel se reseque por la acción de la calefacción o del sol. En estos casos, el problema aparece cuando hay que devolverle a la piel la hidratación perdida y no se sabe exactamente si está seca o no. Por eso, le damos algunas pautas a seguir:
Con la ayuda de toallitas de papel tisú presione suavemente sobre la frente, los pómulos, la nariz y el mentón. Si quedan limpias, sin residuo, es porque la piel está seca.
La piel deshidratada tiene un aspecto sin vida y se escama con facilidad.
Aparecen o se acentúan las pequeñas arrugas alrededor de los ojos y de la boca. Las mejillas se ponen agrietadas.
La piel se vuelve más sensible al frío y al viento.
El cutis adquiere un tono irregular, con manchas imprecisas.
También muestra sensibilidad a determinados cosméticos.
La piel se siente más tirante después del contacto con el agua.
Si su cutis presenta algunas de estas características, empiece a intensificar o corregir los cuidados diarios.
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