Dar color sin agredir el cabello es el principal objetivo de las coloraciones naturales. Se diferencian de los tintes químicos en que presentan formulaciones libres de alcoholes y amoníaco que, al no producir oxidación, no modifican la estructura capilar. Actúan simplemente depositando sus pigmentos sobre la cutícula, envolviéndola y transformando su color, pero sin penetrar en el interior y evitando dañar el cabello. Estas coloraciones naturales pueden ser de dos tipos. Por un lado, vegetales o herbales, elaboradas a base de ingredientes extraídos de plantas, como el henna. Por el otro, los tintes formulados químicamente a base de colorantes directos de bajo peso molecular que tiene buena afinidad con la queratia capilar y de cuya composición se excluyen los productos oxidantes como el agua oxigenada. Ambos se conocen como coloración semipermanente. Los tintes naturales pueden aplicarse a casi todo tipo de cabello. Sólo aque- llos muy decolorados o excesivamente resecos pueden no obtener el color deseado, ya que la porosidad puede alterar el resultado final. Pero, en general, ofrecen muchas ventajas. En los cabellos finos, por ejemplo, aportan un mayor grosor debido a la acción de los ingredientes protectores del cabello que suelen incluir, como la queratina y la cera de abejas. En los cabellos rizados, refuerzan las ondas y potencian los contrastes de color.
En el pelo liso el efecto brillo que consiguen, sobre todo en el caso de la henna neutra, es espectacular. Además, están especialmente recomendados en caso de alergia a los componentes de los tintes químicos. En cambio, lo que no se puede lograr con este tipo de productos es pasar de morena a rubia o al revés, ya que para conseguir este cambio es imprescindible transformar la estructura capilar a través de la acción de un antioxidante. Asimismo, aunque se consiga un oscurecimiento importante, el resultado final no es tan uniforme ni duradero como una coloración química. Por esta razón, los expertos recomiendan utilizar la coloración natural para avivar y recuperar el color de las mechas o los tintes previamente realizados con coloración química. Sólo conviene tomar precauciones en el caso de la henna, ya que su acción cubriente puede interactuar con alguno de los componentes de k coloración química llegando a alterar la estructura del cabello.
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