El sol acelera el envejecimiento de la piel. Fortalécela con betacarotenos y antioxidantes... ¡Y conseguirás un bronceado más bonito! Antes que nada debemos aceptar que el sol puede ser dañino y debemos tomarlo con precaución. Es perjudicial para la piel y tenemos que evitar la quemadura solar a toda costa.
Y no hace falta que esperes hasta que te salgan erupciones, eritemas o urticarias. Según los especialistas, basta ver que tu piel está enrojecida para determinar que sufres una quemadura solar. Es cierto que el sol es un vasodilatador excepcional, que activa la microcirculación sanguínea, pero la moda actual fomenta bronceados rápidos que, a la larga, muestran la cara oculta del sol; la aceleración del envejecimiento. Afectando las reservas de colágeno y elastina se agotan, los radicales libres se multiplican y alteran las células epidérmicas. A largo plazo, esto emergerá en forma de manchas, deshidratación, arrugas en pieles relativamente jóvenes y pérdida de elasticidad", afirma el doctor Campo. Por todo, debemos preparar el terreno cutáneo para evitar riesgos. En donde encontrarlos: Los dermatólogos aconsejan la ingestión de betacarotenos, a través de alimentos que los contengan (zanahorias, tomates, etc.) o a través de fármacos (cápsulas o ampollas bebibles) que los incluyan en su composición.
Aumentan la tolerancia y facilitan el bronceado al estimular la pigmentación. Y recuerda que SPF15 es el mínimo factor recomendable, ¡para todo el mundo!
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