Si tienes el cabello muy dañado es necesario aplícarleuna mascarilla para devolverle el brillo y la vitalidad. Una nutrición extra resulta fundamental para que el cabello vaya recuperando la flexibilidad que ha perdido a causa del sol, la sal o el cloro. Usa acondicionador cada vez que te laves el pelo, una vez aclarado el champú. Déjalo actuar un par de minutos dando un masaje ligero desde la mitad a las puntas del cabello. Sustituyelo por una mascarilla una o dos veces por semana (según las necesidades de tu pelo). Fíjate que esté enriquecida con vitaminas, aminoácidos o aceites esenciales. Además de aportarle brillo, calmará el cuero cabelludo agredido. Debes dejarla actuar entre cinco y diez minutos. Despúes ejuagalo. Si añades un chorro de vinagre al final, el brillo se potenciará aún más. Envuelve tu pelo en una toalla caliente después de exterder la mascarilla o el acondicionador. Es un truco perfecto para que la fibra capilar se abra y esté más receptiva a los nutrientes del producto que has usado.
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