Con unos sencillos hábitos podemos conseguir que la piel del escote esté tan fresca y jovial como la del rostro. En verano sufre el impacto del sol si no la protegemos y el estrago es visible: más arrugas, más manchas y más sequedad. Se aconseja exfoliarla cada 15 días con un producto de peeling suave (mejor de cara que de cuerpo, pues es menos agresivo). Al aplicarlo, no frotes, ya que la piel del cuello y del escote es mucho más delicada que la del rostro. La exfoliación te ayudará a recomponer las defensas cutáneas, dejando actuar a las cremas. No lo apliques con la piel irritada.
Usa crema nutritiva, en vez de hidratante, porque le aportará una dosis extra de nutrientes, además de compensar las carencias hídricas de las que adolece la piel después del verano. El mejor momento del día para aplicar la nutritiva corporal es después de la ducha, cuando la piel se encuentra más limpia y receptiva. Aplícala mediante un masaje ascendente que vaya desde el pecho hasta la barbilla. Reafirmando esta zona, ayudas a prevenir el descolgamiento del busto, ya que el escote es su sostén natural. Si aprece la flacidez, combátela utilizando una crema que tenga efecto ¡ifting. Estos productos contienen ingredientes tensores que devuelven la tonicidad. Extiéndela en busto, escote y cuello. Sugerencias: te ayudan a mantener la belleza de la piel del escote. Por ejemplo, es muy bueno que consumas ácidos grasos Omega 3, que se encuentran en el pescado azul.
Acostúmbrate también a llevar una dieta rica en frutas y verduras: sus poderes antioxidantes favorecen tu piel.
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