Para evitar que la piel se dañe tenemos que cuidarnos de los cambios fuertes de temperatura, estos factores externos pejudican mucho la piel del rostro.Los contrastes de temperatura roban humedad a la piel y la resecan. Los cutis grasos se defienden mejor que los secos de esta agresión del medio ambiente, gracias a su rico contenido en aceites. Si no tienes esta suerte y tu piel tiende a la sequedad, además de ser constante con la crema hidratante de día y la nutritiva de noche por todo el rostro, debes proteger de forma especial las zonas más delicadas. Utiliza cremas especiales: para el contomo de los ojos y para los labios. Al carecer de glándulas sebáceas que las protejan, estas dos zonas son mucho más vulnerables a las inclemencias climáticas. Cuidado con las calefacciones: son las culpables de resecar los ambientes. Para que no reseque también tu piel, coloca un plato con agua o alguna planta en la habitación en la que estés a lo largo del día, o toallas húmedas sobre los radiadores. Pero no olvides que no es bueno tener plantas en el dormitorio.
Si tienes la piel Sensible: deberás protegerla de los cambios de temperatura con cremas específicas anti-rojeces. La oscilación continua de frío-calor hace que las venitas se dilaten y estrechen bruscamente, lo que puede acarrear su rotura.
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